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16 de octubre de 2017

Una manzana en la nevera de Sandra Sanchez por José Luis Morante



Sandra Sanchez (Oviedo 1971) es licenciada en derecho. 

Como poeta, ha sido finalista en varios concursos y certámenes y ha colaborado con sus poemas en revistas dedicadas a la poesía.

En el ámbito del microrelato, ha ganado varias veces la final del concurso semanal
 "L´art d´escriture" del programa Wonderland en RN4 y tiene varios de ellos recogidos en diversas revistas literarias, tanto en  formato digital como de papel.

Ha participado en varias publicaciones en colectivo tanto de microrrelato como de poesia. 

Habitualmente publica en su blog "Letricidios premeditados "


y es ahora cuando ha llegado el momento de publicar en solitario su primer poemario. 

"Una manzana en la nevera " Editorial Piediciones (octubre 1917)





AMANECIDA

  La aventura vital que ofrenda a la identidad es el material de trabajo de Una manzana en la nevera, el libro de amanecida de Sandra Sánchez (Oviedo, 1971). La autora no es una desconocida para muchos lectores. En su bitácora Letricidios premeditados ha ido adelantando una voluntad firme de conjugar la creación literaria con facetas diversas como el haiku, el aforismo, la reseña o los microrrelatos. Son frutos al paso que cosechan diferentes reconocimientos en concursos y certámenes y que han propiciado algunas publicaciones colectivas.
  La introducción de Pablo A. García Malmierca ajusta el enfoque de contexto de Una manzana en la nevera recuperando una de esas cuestiones bizantinas irresolubles: la existencia o no de una poesía femenina que busca su normalización presencial en antologías de género; pero más allá de la necesaria simetría de autores en cualquier selección representativa, lo que realmente importa recorrer es la sensibilidad de base del poemario, su apuesta por trazar unas líneas necesarias que aporten un mayor conocimiento del sujeto verbal y de sus conexiones con un entorno temporal; el poema requiere búsqueda y conocimiento a través de la expresión directa de sus vivencias y de su estar temporal en el ahora. Acierta el prólogo cuando define la voz de Sandra Sánchez como una “poesía desnuda, descarnada en muchas ocasiones, que toca el lenguaje directo en algunos aforismos, un discurso que busca la verdad”.


Librería Santa Teresa de Oviedo 

  El abundante material de biblioteca que la poeta pone en el umbral de sus versos es sobre todo una advertencia al lector: esos poemas aparentemente desnudos, sin la hojarasca retórica del aderezo metafórico, no nacen de la nada. Siguen huellas de otros que al cabo de los años han permitido moldear el modo de expresión que elige el buen verso. Esa es la razón de ser de las citas de Lewis Carroll, Alejandra Pizarnik, Gloria Fuertes o Marguerite Yourcenar.
  El hilo argumental se manifiesta con claridad de mediodía: Sandra Sánchez escribe un libro de amor; son poemas regidos por los sentimientos que nunca abandonan el barco de la poesía confesional. La materia textual se convierte, de este modo, en una celebración del otro como puerta de la realidad y sus posibles contradicciones. El sujeto condensa sus esfuerzos expresivos en encauzar un discurso intimista que solo requiere el golpe firme sobre la mesa de unas pocas palabras: “He comprado un corazón / y lo he armado con paciencia. / Me lo quedo, venía roto”. Así, con ese deje natural que parece nacido del lenguaje coloquial, quien nos habla se dispone a leer el mundo de los sentimientos y va construyendo una red afectiva en la que se siente atrapada, como si la voluntad necesitase madurar a resguardo en manos de un discurrir temporal que no regresa; esa incertidumbre del ser en la cronología encuentra nítida expresión en el poema “Cuánto”: “ Si hubo un día una raíz que buscó / agua y alimento / ¿Qué fue de esa primera razón / para existir?”, el tema permanece en otras composiciones como “Un día abrí los ojos” donde el largo inventario de indicios personales se va desvaneciendo en el callado azogue del espejo.

La escritura como reflexión que adopta el pensamiento del sujeto en las palabras da pie a poemas como “Aprendiz” y “Deliriums Tremens” en los que un figurante escindido de si mismo se percibe como oficiante diario del rito de la escritura, acaso para recuperar la vibración y el sentido tras la erosión continua de los días, o para configurar los rincones ocultos de la propia identidad en los que se asientan deseos, recuerdos y contraluces que dan fe de la dimensión cambiante del yo.
  Pero la poesía de Sandra Sánchez se mueve por las leyes físicas de la introspección y en ellas se sugieren como campos de fuerza de lo cotidiano el amor, el deseo, y el empeño en ser a través del otro, como si la existencia no fuera posible sin alguien en el piso de al lado que requiere una disposición continua para el laboreo más elemental, para sacudir el felpudo del polco acumulado de la intemperie, o para bajar al contenedor de reciclaje las bolsas de basura.
 Una manzana en la nevera es un libro fresco, con la temperatura regulada por un uso de recursos expresivos como los juegos de palabras, la ironía o la intertextualidad de un culturalismo mitigado que nunca barniza el ser figurativo del poema. En él encuentran acomodo los resquicios de la memoria y la corteza agrietada de la intimidad que necesita siempre una ventana abierta a la esperanza, un frigorífico con la manzana del paraíso dispuesta a ser el postre del ahora.

Autor de la reseña : José Luis Morante 





José Luis Morante 
Publicada en su blog Puentes de papel


Para saber más sobre el libro pinchad en el enlace de abajo

Poética ubicua. Avatares de Jaco Liuva


*También la poeta extremeña, Caridad Jiménez, se hace eco de este libro en su blog "Un jardín para Maricari "  , Si quieres leer lo que dice sobre él pincha AQUÍ

3 comentarios:

  1. Un honor estar en los contenidos de Leo y comento. Creo que una de las mejores iniciativas que puede tener un blog es convertirse en una ventana a la lectura. Así que solo queda dar las gracias por tan hermosa acogida. Feliz jornada.

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  2. Muchísimas gracias por la acogida de mi poemario en tu (vuestro) blog Chelo, es siemopre gratificante que alguien se acuerde de ti, así que encantada y si es para compartir la reseña de José Luis Morante a quien admiro tanto, más aún, así que un saludo y otro gracias de nuevo para él también.
    Un abrazo enorme para los dos.
    Sandra.

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  3. un blog muy emocionante muchos escritores en vez de uno
    saludos desde miami

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